1. ¿Tienes base legal para tratar esos datos?
La autorización que obtuviste del titular cubre las finalidades que le informaste. Si la finalidad original era “gestión comercial” y ahora los datos alimentan un modelo de IA, esa finalidad debe estar cubierta o requiere nueva autorización.
2. ¿El proveedor puede entrenar con tu información?
Los términos por defecto de muchas herramientas permiten el uso de los datos ingresados para mejorar el modelo. En contexto empresarial eso puede implicar transferencia internacional de datos y pérdida de confidencialidad frente a clientes con acuerdos de no divulgación vigentes.
3. ¿Quién responde por la decisión automatizada?
Si el sistema niega un crédito, filtra una hoja de vida o clasifica un siniestro, la responsabilidad frente al afectado recae en la empresa que desplegó el sistema. La asignación contractual de responsabilidad con el proveedor es el control que casi nunca se negocia.
4. ¿Puedes explicar cómo se tomó la decisión?
Ante un reclamo, la empresa debe poder reconstruir qué información se usó y bajo qué criterio. Sin trazabilidad, la defensa se vuelve muy difícil.
El orden correcto
Política interna de uso, matriz de riesgo por caso de uso, revisión contractual con el proveedor y, solo entonces, despliegue. Invertir dos semanas en ese orden evita años de discusión.