Los estatutos dicen cómo nace la empresa. Lo que pasa cuando los socios ya no están de acuerdo en todo, casi nunca queda escrito en ninguna parte.
El primer error es asumir que, como los socios son amigos o familiares, nunca habrá un conflicto grave. La experiencia demuestra justamente lo contrario: los conflictos entre socios cercanos suelen ser los más difíciles de resolver, precisamente porque no existía ningún marco previo que regulara qué hacer cuando las cosas cambiaran.
El segundo error es no definir qué pasa si un socio quiere vender su participación o retirarse de la empresa, dejando esa decisión a una negociación improvisada en el peor momento posible, generalmente cuando la relación entre los socios ya está deteriorada y la confianza para negociar en buenos términos es mínima. El tercero es no establecer un mecanismo claro para resolver un bloqueo en la toma de decisiones —lo que se conoce como deadlock—, lo que puede paralizar la operación de la empresa mientras el conflicto se resuelve por otras vías, generalmente más lentas y costosas.
La mayoría de los conflictos societarios que terminan en la Superintendencia de Sociedades o en un litigio prolongado pudieron evitarse con un acuerdo de accionistas redactado desde el inicio, cuando todos los socios todavía estaban de acuerdo en todo y era mucho más fácil ponerse de acuerdo en las reglas del juego que negociarlas en medio de una crisis.
¿Le pasa esto en su empresa? Redactamos el acuerdo de accionistas de su empresa antes de que un desacuerdo entre socios se convierta en un conflicto legal costoso.
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